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Las bodegas que se mantienen atentas a los requerimientos y a la satisfacción del consumidor final, deben sin embargo conjugar su misión en pos de la calidad con el objetivo representado por la ganancia. Ellas mismas constituyen un puente entre tradición y tecnología, esto es, entre antigua sabiduría y nuevos conocimientos e instrumentos.
Tanto y más que un proveedor, Ghidi sabe presentarse como un interlocutor verdaderamente fiable; trabajar en conjunto para obtener que la calidad madure de la mejor forma en la bodega, manteniendo permanente atención en cuanto a la duración de los lagares y sin límites por lo que se refiere a las dimensiones.
Es histórica en Toscana la tradición de producción de vino y aceite de calidad. La Señoría misma de los Médici promovió su desarrollo mediante leyes que favorecieron a los viticultores. Selección de los terrenos más favorables y expuestos de mejor forma, gestos antiguos y precisos en los campos se han transmitido de generación en generación, refinando técnicas y experiencias. No es casual que año tras año las "grandes firmas" de la enología toscana obtengan reconocimientos internacionales de excelencia.
Fuertes lazos con el territorio
Éste es el ambiente favorable en que trabajamos: a poca distancia de nuestro establecimiento se encuentra Vinci, con sus colinas cultivadas desde hace siglos con vid y olivo. Se respira aquel aire que alimentó la genialidad de Leonardo, su interés por el mundo rural y su modernidad anticipadora. Modernidad que es una realidad para Ghidi pero también para el mundo agrícola actual, al que tenemos el orgullo de proporcionar contenedores para el vino y otros productos, con capacidades industriales y atención artesanal.
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